Fuimos al estreno de la obra «Noches de danzón» y esto pasó
La obra resultó ser muy diferente a la expectativa que se tenía en un principio.
El estreno de la obra Noches de danzón, el pasado 13 de febrero en el teatro Silvia Pinal, causó una gran expectativa entre el púbico danzonero. Que se montara un espectáculo con este ritmo musical en un escenario fuera de los salones de baile era de gran emoción, porque se miraba esta práctica cultural más allá de su comunidad. Sin embargo, el resultado fue diferente a lo que pensábamos.
El elenco de la obra lo integraron actores y actrices bien posicionados en la televisión mexicana como Jesús Ochoa, Maribel Fernández, Aida Pierce, Carlos Bonavides, Mauricio Islas, Marlene Favela, Libertad Palomo, entre muchos otros; todos ellos bajo la producción de Jorge Pichardo.
La promesa y el resultado en Noches de Danzón
Previo al estreno de la obra Noches de Danzón, el productor dijo a Revista Danzoneros que se había realizado una investigación sobre la práctica del danzón, de tal suerte que los actores también tomaron clases de baile durante el montaje. «No es un parodia y hay que cuidar del danzón. Pueden estar tranquilos (los danzoneros) y les va a gustar lo que estamos haciendo», enfatizó Pichardo.
Toda la comedia teatral se situó en el salón Veracruz en los años 40, donde cada una de las parejas que asisten regularmente al lugar entraron y se presentaron con un poco de su historia. Finalmente arribó el cura, quién se perfiló como uno muy fuera de lo tradicional: pícaro, chantajista, chismoso y con gran gusto por causar controversia.
El cura generó una serie de enredos al filtrar chismes entre los asistentes al salón, sin embargo parece que sí fue un embrollo porque no quedaron claras las historias que se entrelazaban. Aunado a que el volumen de los micrófonos en la obra fue muy bajo, y casi no se entendía lo que hablaban los actores, el guion no se entendió durante la primera parte.
Al parecer cada una de las parejas habían tenido encuentros de infidelidad, salvo algunos de los personajes cómicos, quienes fueron los que se llevaron la mayor atención porque interpretaron mejor su papel. Los demás integrantes de la obra se quedaron muy planos, y hubieron papeles que generaban la sensación que estaban de más, como el pianista que casi no tuvo intervenciones o el pachuco que resulto ser un fantasma y quedó claro hasta el final de la obra.

¿Qué pasó con Dimas?
Para varios asistentes del público el mayor interés de esta puesta en escena era la participación de la Danzonera Dimas, quien tiene más de una década sin sonar. Sin embargo la sorpresa fue ver a la agrupación incompleta con seis elementos: piano, bajo, timbal, una trompeta, un saxofón y un trombón.
Seguramente tener a la danzonera con sus 12 o 14 elementos representaba un gran costo, pero ojalá la producción hubiera invertido lo necesario para tener a la orquesta completa. Dimas tiene una gran historia e importancia en el danzón mexicano, y tras su ausencia durante 10 años, merecía regresar más fuerte que antes.
La comunicación y dirección entre los músicos, los actores y la cabina fue muy débil. La danzonera iba cazando el momento dónde entrar y dónde detenerse, un papel que sin lugar a duda no tenían que hacer. La producción debió contratar a un director musical que se dedicara exclusivamente a coordinar a los músicos con los demás elementos de la puesta teatral.
Finalmente, el papel del danzón en la obra quedó relegado a sólo estar en el título y en los clásicos que interpreto la danzonera, que por cierto se extraña mucho. Además, el volumen de los instrumentos quedó regulado por los propios interpretes, quienes se la pasaron tocando pianito (bajito) para quedar como fondo musical, cuando lo ideal es que tuvieran su propio espacio sonorizado y el volumen fuera controlado por un ingeniero de audio.
Noches de danzón tiene muchas áreas de oportunidad, ojalá y la producción pueda corregir o tomar en cuenta elementos como estos para mejorar el espectáculo. Sería necesario mejorar la inversión en los requerimientos para tener música en vivo, así como mejorar la historia para que fuera más atractiva tanto para el público en general como de quienes gustan del danzón.
¿Fue una noche de danzón?
Esa noche no fue de danzón, no se sintió el ambiente ni la esencia que hay actualmente en los salones de baile, y tampoco se percibió como las personas cuentan que eran hace varias décadas atrás. El hacer una comedia para entretener al público no está peleado con ofrecer una obra teatral de calidad, se puede contar una gran historia donde los asistentes hasta se sientan reflejados en uno de los personajes. Tal vez faltó más trabajo de campo e ir a salonear, para conocer algunas historias de baile de salón.
Emociona ver al danzón en otros escenarios fuera de sus sitios de confort o regularidad, por ello ojalá puedan aprovechar estas áreas de oportunidad y mejorar este espectáculo, porque creo que a más de un integrante de la comunidad danzonera le gustaría ver crecer a este ritmo musical. Además, que hay la disposición de ayudar siempre que se pida.
Es un gusto que empresas o entes fuera del gremio volteen a ver al danzón, pero siempre con el trabajo y esfuerzo necesario para entender y expresar esta práctica cultural que tiene más de 100 años en México.