El danzón ya es Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX; estos son los compromisos
Esto incluye una serie de 5 compromisos del gobierno local para promover y preservar el danzón.
El 16 de noviembre, el Gobierno de la Ciudad de México declaró oficialmente al danzón como Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX, según quedó asentado en la Gaceta Oficial capitalina. Con esta decisión, la capital reconoce la profunda historia, tradición y vida comunitaria que esta práctica cultural ha construido durante más de un siglo.
La declaratoria señala que el danzón —un género musical y dancístico nacido en Cuba a finales del siglo XIX— llegó a México gracias al intercambio marítimo entre Cuba y México. En la CDMX, su arraigo se consolidó en las primeras décadas del siglo XX, cuando las bandas y orquestas típicas mexicanas adoptaron el ritmo en sus repertorios.
El documento también destaca que «durante las décadas de 1920 y 1930, se marca la época de oro del danzón en la capital, consolidando salones de baile emblemáticos: Salón Reina Xochitl, Salón México, Salón Colonia, Salón Los Ángeles, California Dancing Club, para su permanencia cultural».

Una celebración histórica en el Zócalo capitalino
Para conmemorar la declaratoria, cientos de personas se reunieron en el Zócalo de la CDMX, donde se ofreció un concierto especial con tres orquestas representativas de la historia del danzón en México y Cuba:
- Orquesta Failde (Cuba)
- Danzonera La Playa de Gonzalo Varela (Veracruz)
- Danzonera Acerina (CDMX)
El evento fue encabezado por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, quien destacó que:
“A partir de hoy, el danzón entra a la familia del patrimonio vivo de la capital. La ciudad asume con orgullo el deber de cuidarlo, promoverlo y compartirlo, con un llamado a bailar con respeto, ternura y alegría en todos los rincones”.

Los compromisos para proteger el danzón como patrimonio cultural
La mandataria capitalina anunció una serie de compromisos institucionales para apoyar al danzón ahora que forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la CDMX:
- Proteger, promover y transmitir el danzón como una práctica viva, accesible y gratuita en el espacio público.
- Fortalecer a sus comunidades: bailadoras, maestros, orquestas, danzoneras y promotores mediante apoyos, estímulos y programación cultural.
- Cuidar su memoria y su futuro mediante archivos sonoros, colecciones digitales, escuelas de formación, investigación y registros audiovisuales.
- Garantizar espacios y condiciones adecuadas: pistas seguras, sombra, mobiliario, sonido de calidad y calendarios estables, con inclusión de personas mayores y con discapacidad.
- Convocar a nuevas generaciones mediante talleres permanentes en Pilares, Utopías, casas de cultura y escuelas públicas.
Una fiesta musical de tres generaciones del danzón
Orquesta Failde (Cuba)
Dirigida por Ethiel Failde, sobrino tataranieto de Miguel Failde, creador del danzón, la agrupación interpretó clásicos como Nereidas, Almendra, Masacre y El cadete constitucional. También incluyeron piezas de otros ritmos como Mambo No. 8 y Yiri Yiri Bon.
Danzonera La Playa (Veracruz)
Con más de 80 años de historia, la agrupación fundada por Germán Varela y dirigida hoy por Gonzalo Varela deleitó al público con arreglos como La Antigua y A Vivir Criss Godoy, además de clásicos como Isora Club y Masacre.
Danzonera Acerina (CDMX)
Fundada hace más de 8 décadas por Consejo Valiente Roberts “Acerina”, la orquesta —dirigida actualmente por Octavio Pérez— cerró la noche con su característico sonido. Interpretó danzones que son del gusto de los bailadores amantes de este género: La Volandera, Chantaje, Donde esta la Niña, Isabelina, entre otras.

Una comunidad presente y orgullosa
Durante la celebración acudieron representantes de la comunidad danzonera, incluyendo promotores culturales, directores de orquesta y administradores de salones de baile, quienes reconocieron la importancia histórica de que el danzón sea ya parte del patrimonio cultural de la CDMX.
Con esta declaratoria y los compromisos anunciados, el danzón reafirma su lugar como una de las prácticas culturales más queridas y vivas de la capital mexicana.